Entre las señas de identidad de los pueblos llaniscos, aún de los más pequeños,  está el haber conservado sus fiestas tradicionales, que se celebran a lo largo de todo el año y sobre todo durante el verano. En ellas se pueden contemplar distintos ritos ancestrales:  plantación de la “joguera” (tronco de un gran árbol), ofrecimiento del “ramu” (composición floral con panes) acompañado de cánticos, bailes tradicionales entre los que sobresale el antiquísimo “pericote”, enrame de las fuentes, quema de las “bruxas”, etc.
El traje de “aldeana” llanisca ha ido evolucionando durante el siglo XX y destaca entre los del resto de Asturias por su rica ornamentación y belleza; el del hombre, llamado de “porruano”, se conserva más austero.


Trajes de aldeana